PERSONAJES ILUSTRES DE PIÑOR

Piñor es un territorio del interior orensano, que cuenta no sólo con un rico y variado patrimonio natural y artístico, sino que destaca además por los importantes personajes que habitaron estas tierras.

Entre los personajes ilustres, que forman parte de la historia y del esplendor pasado de Piñor, destacamos a los siguientes:

CARMEN RODRIGUEZ DE LEGÍSIMA (1896- 1980) Y FAMILIA

Carmen Rodríguez de Legísima, una de las grandes pintoras de Galicia, nació en el Pazo de Lousado (Piñor) en 1896. Perteneciente a una familia acomodada de terratenientes y juristas, estudió la carrera de magisterio, que nunca ejerció. Su vocación por la pintura absorbió su vida, con semejante peculiaridad que apenas fue conocida porque vivió en la más absoluta intimidad.

En la actualidad, aún se conservan en el Pazo de Lousado, los “caballetes” que sostenían sus lienzos y en los cuales dejaba volar su imaginación. Todo parece estar esperando por ella, todo sigue en su lugar...

El Pazo de Lousado es un lugar mágico, una “joya” que nos permite retroceder en el tiempo e imaginarnos con facilidad, cómo vivía una familia adinerada, hace unos años.

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En él se conservan decenas de los cuadros de la pintora. La mayoría son retratos de familiares y de santos y miembros de la iglesia, bodegones y flores y paisajes de pueblos de Piñor, que veía desde su Pazo de Lousado.

Además, el Pazo también está decorado con varios cuadros de su hermana Matilde, que también pintaba aunque nunca alcanzó tanto reconocimiento.

Carmen de Legísima realizó su primera exposición, ya de mayor, en 1943, en la Sala Macarrón de Madrid animada por el pintor Salaverría. Ese mismo año concurre la Exposición Nacional de Bellas Artes y con su cuadro "Mi Hermana", hoy en la Colección Caixanova, obtiene la primera de las medallas de plata.

Entre 1945 y 1962 y muy ocasionalmente, expuso su obra en exposiciones colectivas en Londres, Lisboa y Roma, alcanzando un gran reconocimiento. Será en 1965 cuando expone de nuevo en Madrid, cuando ya circula, entre los interesados por la pintura, el deseo de saber quién es esa mujer, desconocida en los círculos habituales del arte, que fue elogiada nada menos que por el siempre sobrio, Enrique Lafuente Ferrari, quien dijo que era "La Solana Femenina".ilustres 02

En el Salón de Otoño de Madrid de 1968 obtiene la primera medalla. Al fin, se da a conocer en Vigo, donde hace su primera exposición en 1979.

Alejada de cualquier vida social, Carmen de Legísima vive el drama íntimo de aprender a pintar con la mano izquierda, ya que una gravísima enfermedad paralizó la mitad izquierda de su cuerpo. De ahí que los últimos cuadros de la artista muestren peculiaridades que no tenía su anterior producción.

Su obra está en el Museo Español de Arte Contemporáneo de Madrid, en el Museo de Castrelos, en Vigo, y en colecciones institucionales y particulares, si bien otros museos la buscan, convencidos de que se trata de una firma clave del arte gallego de este siglo.

Por otro lado, en la familia Legísima debemos destacar a uno de sus hermanos, que llegó a altas jerarquías en la vida religiosa y fue conservador de los llamados Santos Lugares de Jerusalén.

Un dato curioso que se debe mencionar al hablar de esta noble familia, es que uno de sus miembros, el Ilustrísimo Señor Don Eduardo Rodríguez de Legísima, fue el autor del proyecto y planos, y el supervisor de la construcción de la nueva iglesia de San Payo de Loeda, la cual, al parecer, se llevó a cabo gracias a la donación.

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Una anécdota curiosa y que se comenta entre nuestros mayores, es que la iglesia se construyó orientada hacia Lousado, de tal forma que Don Eduardo podía vigilar las obras desde su Pazo.económica de una señora de Madrid a D. Eduardo para que hiciera “algo” en su pueblo.

Sin duda esta familia, que se paseaba por Piñor con sus caballos y con su impresionante carruaje, encierra un gran misterio y despierta diferentes sensaciones y curiosidades en la mente de todo aquel que escucha hablar sobre ella.

 

ANTONIO RIVERO DE AGUILAR

La familia Rivero de Aguilar era una familia adinerada de Santiago, a la cual pertenecía D. Antonio Rivero de Aguilar y de Naya, el cual se asentó en Piñor en la primera mitad del siglo XIX, fundando la histórica e importante fábrica de papel de Lousado junto con su esposa, Dª Juliana Rodríguez Enríquez, natural de Celanova (Ourense).

Según el Madoz (diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España) dicha fábrica fue construida en 1836 y en ella trabajaban 38 personas, saliendo diariamente 19 resmas de papel blanco y 6 de estraza, papel que se destinaba para la exportación.

La fábrica de papel de Lousado obtuvo una gran suena en toda Galicia y en el año 1880 la viuda de Rivero de Aguilar, obtuvo un diploma honorífico por la producción de papel (que se conserva en la propia fábrica) en la “Exposición Regional de Galicia” celebrada en Pontevedra.

Don Antonio Rivero de Aguilar tuvo varios hijos entre ellos Cándido y Eduardo Rivero de Aguilar y Rodríguez. Se sabe que el primero se dedico a la política, saliendo elegido en unas elecciones municipales Diputado por Carballiño.

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Ambos están enterrados junto a sus padres en un panteón que la familia Rivero de Aguilar posee en la iglesia vieja de San Payo de Loeda.

EL BEATO JUAN JACOBO FERNÁNDEZ

El beato Juan Jacobo Fernández Fernández nació en Moire (parroquia de Carballeda) el 25 de julio de 1808, en el seno de una familia numerosa, pues tenía seis hermanos, entre ellos Rosa, bisabuela del conocido premio novel de literatura, Camilo José Cela.

En 1831 Juan Jacobo ingresó en el convento franciscano de Herbón (Coruña), pero más tarde, con el decreto de exclaustración de 1835, se vio obligado a dejar la vida monacal y regresó a Moire, su pueblo natal.

Con cincuenta años, robusto, de buenas costumbres, y como complemento de todo esto, muy piadoso, en 1859, partió para las misiones franciscanas de “Tierra Santa” llegando a su destino, Damasco, a inicios de 1860.

Allí fue martirizado junto a los demás franciscanos, por su fe de Cristo, el nueve de julio de 1860. Y luego, fue beatificado solemnemente por el papa Pío XI el diez de octubre de 1926.

Desde entonces Juan Jacobo Fernández es venerado en los altares, especialmente en su municipio natal, Piñor. Su fiesta litúrgica se celebra cada diez de julio rememorando su gesta gloriosa.

Camilo José Cela, familiar del beato, le dedica unas líneas en su obra “Mazurca para dos muertos”, obra que transcurre en las aldeas y parroquias del municipio de Piñor.

En la fachada de la iglesia de Carballeda hay un busto de bronce del beato y una lápida de mármol conmemorativa, mientras que en su interior y en la capilla del Reino se guardan imágenes en madera del beato.

En Moire todavía se conserva su casa natal.

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